poco poco, mucho mucho
Si hablas de sexo es porque te falta, sino hablas de él es porque te avergüenzas. ¿Pero quien entiende esto? Yo creo saberlo. Esto no lo entiende ni el que lo jorobó.
Ya comienza una época complicada en los negocios. Rebajas, compras histéricas, frustración por no tener el momento deseado o no haber cumplido ni la mitad de lo que te propusiste en estas fechas del año pasado, y según yo, mucha cama de mala calidad. Entonces vienes arrebatada, como una drogadicta en abstinencia a cubrir todos los huecos existenciales, todas las ausencias con un momento de efímera felicidad ante la caja de una tienda, con una dependienta extenuada e impaciente porque detrás de ti se alarga una cola sin fin.
Esta semana tuve más de una clienta que me decía en la cara que vendría a comprar solo el viernes negro. Tendremos rebajas de hasta el veinticinco porciento y nadie se preguntan si en realidad valdrá la pena, si lo necesitan, o si lo hacen solo para sentir que están cogiendo al sistema para hacer champú, el mismo sistema que durante todo el año te impone precios estelares, te inventa tendencias e infla tu hambre por acumular. Por lo tanto lo que nos espera a todos los que trabajamos en el sector del comercio es mucha psicología manigüera y comprensión.
Con una sesiones de buen sexo en cada casa, destruiríamos la rueda mágica del consumo, pero mi teoría no está comprobada, además entran en juego muchos factores. El número de hombres y mujeres es muy dispar, a eso súmale la diversidad de género, que quien no se acople en cama de dos lo tendrá que hacer en tres o asumir que el sexo individual también vale. Como ven yo intento de traer respuestas a los conflictos existenciales pero la gente insiste en el shopingeo.
¿Qué les puedo decir yo, qué resistan y no se dejen llevar? Pues estaría actuando en contra de mi propio interés. No quiero perder mi trabajo que me encanta y creo es muy importante. ¿Qué la moda es un idioma y qué si ya te atreves a tapar el cuerpo deberías entenderlo y cuidarlo? ¿Qué todas esas cosas las devolverán al tercer día cuando se den cuenta que se metieron en un juego que no les tocaba? Pues no. Mi papel es aguantar. Sonreír, y esperar que después del éxtasis me dejen sus restos de humedad. Yo soy mujer, caribeña y cuarentona, estoy adaptada a eso y a más. No hablo de fingir, sino de poner mi atención en otros temas, lejos de los que me son mas caros ¿No me creen?
No se cuantas veces he escuchado que es más fácil abrir la boca que levantar un brazo. Me lo dijeron tantas veces que me lo creí. El anormal que repitió eso y lo hizo viral en una isla sin internet, con mucho machismo y malas intenciones sabría mucho de biomecánica pero de neuropsicología entendía lo que yo de números irreales. Así que con paciencia y salivita se grabó en mi cabeza y en un millón de féminas mas. Aprendimos a desestimar cada proceso del cuerpo, porque claro, nosotras lo teníamos más fácil que los chicos con sus erecciones epopéyicas. Ellos si meritaban diplomas de reconocimiento porque ademas tenían el falo para medir sus principios, cuan varón podían ser, en cambio a nosotras no nos miden por la profundidad, ¿o si? La cosa es que la cultura del pene es mucho más importante que la de la vulva. Pero no me complico mas, con el tiempo el lavado de cerebro era más delicado y tú misma te decías, dale que tú si puedes, es fácil, como abrir la boca, sonríe, gime, el no te hace daño, lo hace por amor. Lo mismo hicimos cuando el profesor de quinesiología decía que el dolor de la menstruación no era nada, por supuesto él lo leyó en su libro de anatomía y anulaba tu lado mas dramático y diva, porque había que aprovechar ese momento único. Durante tus días llegas mas rápido al tercer respiro, donde el rendimiento físico es mayor. ¿Quién quiere algo en la vida que no sea un mayor rendimiento físico tres días al mes? Esa no era yo, lo que quería era que mi maestro experimentara lo doloroso de un mioma, la sensación de tener un cuño de oficoda por sentadera, el olor del aceite hirviendo en las calderas del infierno. Si ya nos ponemos rococó y tenemos que minimizar la menstruación, hagamos con el paquete completo y olvidemos también las ovulaciones. Ese momento en que tu cuerpo pide sexo como una prostituta endeudada hasta el cuello con el gobierno, pero tienes mil obreros dando puñaladas en todos sus punto erógenos. Entonces te preguntas como quiere la naturaleza que te reproduzcas cuando no te pueden tocar un pelo o un seno y tu humor va encaramado en el tercer vagón de una montana rusa con piezas de repuesto soviéticas. Pero claro, eres mujer y todo lo que tiene que ver con el sexo es fácil y si molesta es parte del programa y punto, siempre habrá algún erudito que diga que para nosotras el sexo es simple. ¿El sexo es penetración y nada más? Yo lo concebí así durante muchos tiempo, porque el encuentro donde te das y tomas era un acto demasiado íntimo que si tan siquiera en la desnudez me permitía. Tuve que luchar con muchos demonios internos y romper la imagen que tenia de mi misma como proveedora de placeres y nada mas. El día que entendí que todo encuentro tiene como base el diálogo y que para dialogar hay que estar activo, alternar, entender y entregar, fue mi vida mas interesante e intensa.
Hoy intento comprar piezas que me complementen para decir quien soy sin rodeos. Intento ser coherente con un mundo al que hay que cuidar incesantemente y mi cuerpo desnudo? Solo en manos de quien como yo entienda mi discurso, ame los gratos momentos y no tema a la vida.